¿Te has enamorado alguna vez?, yo sí, me enamoré de mi país, de cada rinconcito lleno de color y sabor, de sus costumbres, de su cultura, de su gente alegre, en fin, Venezuela es un tesoro.
Me enamoré de mi país
Desde pequeña he tenido la oportunidad de conocer algunos lugares de Venezuela y me atrevo a decir sin temor a equivocarme que las personas que han visitado algunas zonas de mi país se han enamorado como yo.
Visitar sus playas, ver el mar en tantas tonalidades de azul y perderte en él, disfrutar de la arena, el sol, comer empanadas en la orilla y simplemente disfrutar de tan maravilloso lugar; donde no solo podrás relajarte, sino que también puedes divertirte y hacer las cosas típicas que hacemos cuando vamos a la playa.
Ir a sus zonas frías, bien sea Mérida, Cubiro y pare de contar, es una experiencia inolvidable, gratificante; quedarse en sus cabañas, disfrutar de la naturaleza, de sus deliciosas comidas, y de la compañía mientras degustas un excelente chocolate para calmar el frío simplemente no tiene precio. En estas zonas no solo puedes disfrutar libremente de la naturaleza en su mayor esplendor, sino que también puedes involucrarte un poco más, montar a caballo, comer de sus comidas típicas, hacer nuevos amigos y salir de la rutina que tanto nos agobia.
Si tienes la oportunidad de ir al llano venezolano no lo pienses dos veces; en este hermoso lugar puedes disfrutar de experiencias únicas que solo podrás hacer realidad en el llano. Tendrás la oportunidad de conocer nuevas costumbres, probar un rico pabellón, o unas cachapas con cochino frito y papelón con limón inigualables; podrás apreciar sus monumentos naturales, bañarte en las cálidas aguas de sus ríos, entre muchas otras cosas que no encontraras en otro lugar del país.