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¡MUY DURO! Migrante venezolano relata cómo fue su travesía de regreso a su país

Los migrantes venezolanos sufren arduamente la falta de trabajo, la dificultad para pagar alquiler, sobrevivir  y el no poder conseguir dinero para enviar a sus familiares debido a la crisis generada por el COVID-19 en los países donde habítan desde hace  meses o años atrás.

Muchos han tenido que tomar la decisión de regresar a su país caminando por carreteras, vias peligrosas, por trochas, por largos y agotadores días y noches. Donde en este trayecto lamentablemente algunos  han perdido la vida.

Esta historia que a continuación les dejo es de un grupo de jóvenes que decidieron contar su larga y pesada travesía para regresar a Venezuela en el cual predomina el compañerismo, la perseverancia, la solidaridad de las personas que encontraron en el camino, la unión como hermanos venezolanos y la fe en Dios que todo lo puede.

Aquí les va mi historia de mi viaje de regreso a Venezuela.

“Como todos saben las cosas cambaron mucho con lo de la pandemia, en Colombia la cosa se puso ruda ya que mi trabajo era del día a día y por causa de la cuarentena deje de generar ingresos, todo estaba cerrado y se me hacia difícil costear el arriendo y los servicios.

Así, que decidí la primera semana de abril que me regresaría a Venezuela, costara lo que costara, ya que no me iba a seguir endeudando y mucho menos sabiendo que la vaina no iba a terminar tan pronto.

Esa semana me metía en grupos de venezolanos en montería, a ver si hallaba alguna información sobre viajes y esas vainas, y encontré una publicación sobre unos que se iban a regresar y preguntaban que quien estaba interesado para armar un grupo y así regresarnos en combo, alli  fue cuando me contacte con el chamo y ahí empezamos a cuadrar como iba a ser la vaina.

Estaban cuadrando un bus para que nos llevara, pero estaba cobrando muy caro y no era seguro, asi que decidimos regresarnos en bicicleta.

Yo vendía fritos en un carrito rodante (fritos son que si papas rellenas, tequeños, empanadas, etc.) y los panas me ofrecieron una bicicleta y otros productos más a cambio del carrito, para usarlo como maletero, hicimos el cambio y fue alli  cuando empezaba el reto de vender los demás productos que me dieron para así conseguir dinero e irme con ellos, ya que partían al día siguiente en la mañana.

Eran las 3 de la tarde del jueves 6 de abril y yo aun no había vendido nada, yo me quería ir, debía aprovechar ese chance y  me puse a pedir a Dios que me ayudara, que quería irme, que no quería seguir alli, en eso me escribe una señora diciéndome que me compraba todo lo que estaba vendiendo por 80 mil pesos, maric*  me alegre y enseguida le dije que si, concretamos la venta y enseguida me puse a lavar toda mi ropa, a empacar en bolsas porque debía viajar cómodo por la bici.

A  las 7pm  me fui a casa de los panas (debo mencionar que nunca los había visto antes, apenas y los estaba conociendo y coño, me daba un poco de cague porque no sabía quiénes eran), pase la noche en su casa y salimos el viernes 7 de abril a las 4 de la mañana, alli  comenzaba lo bueno.

Así se había cuadrado el carrito, ensamblado en una de las bicis, las maletas en el, todo parecía que iría bien, hasta que… no habíamos salido muy bien cuando se salió una rueda del carrito (Ya Dios nos estaba dando señales de como seria el viaje) gracias a Dios no era tanta vaina, la montamos, apretamos y seguimos.

Nuestra comida para ese primer día eran arepas de harina de trigo (Arepa andina) y café que llevábamos en unos termos. Pedaleábamos sin descanso, solo nos parábamos a comer y apenas comíamos seguíamos. Siempre nos poníamos un pueblo como meta, recorríamos diariamente 60 kilómetros.

Al principio quedamos que por cada municipio que pasáramos nos tomaríamos fotos en sus carteles para así mostrar lo recorrido, pero ya luego nos daba flojera XD.

No habíamos ni siquiera terminado el primer día cuando ya estábamos acomodando las llantas del carrito porque se estaban rompiendo.

Ese primer día fue duro, Subidas y mas subidas, logramos llegar a a las 8 de la noche a un sitio llamado “La Y” que estaba antes de un pueblo llamado Chinu, aun seguíamos en Córdoba.

Decidimos pasar la noche en una tienda que había allí, los señores nos dieron permiso de quedarnos bajo un techo en el frente de la tienda, nos dieron comida y nos acostamos a dormir, estábamos muertos y era apenas el primer día.

El día 2 salimos a las 3 Am para aprovechar la frescura de la madrugada, pero… las llantas del carrito se terminaron de abrir, así que tuvimos que parar en una bomba en la entrada de Chinu. No había ventas de repuesto abiertas, no teníamos como cambiar las ruedas, estábamos estresados, hasta que… empezamos a revisar los grupos de ventas por facebook y de la nada encontramos a un chamo que estaba vendiendo una bicicleta rin 16 para reparar, le escribimos y cuadramos para que nos vendiera las ruedas, el acepto.

Estuvimos alli hasta las 9 de la mañana, acomodando el carro, en ese transcurso de la mañana hubo gente que pasaron y un señor nos regalo el desayuno a todos junto con un refresco, luego una señora nos trajo un paquete de galletas con mermelada para el camino, la gente se asombraba por la forma en que viajábamos y más cuando decíamos que íbamos hasta Cúcuta.

Amaneció, pudimos seguir nuestro camino, pasamos por fin por Chinu.

La vía era más que todo bosque, y la carretera era subida y mas subida, ¡MATADOR! eran las 12 y el sol nos estaba matando, así que decidimos acampar a orillas de la carretera y prender el fogoncito.

Nosotros llevamos arroz, harina. Aceite, sal, cafe, maiz de cotufa (Crispeta), asi que decidimos cocinar primero unas cotufitas y luego el arroz. Adivinen a quien le toco hacer el arroz.

A este negrito bello pues, el mega chef.

Wualaaaaa!.. Comimos, descansamos y seguimos nuestro camino. Más adelante, el carrito se le explotaron las ruedas, nwbna, los mas salados, estábamos a medio bosque, así que no nos toco de otra que sacar los bolsos del carrito, botar ropa para poner más livianos los bolsos ya que nos iba a tocar llevarlos en la bicicleta cada uno su bolso, el carrito lo dejamos tirado detrás de un árbol, y a partir de allí seguimos dándole pero esta vez con los bolsos encima.

Ese día duramos pedaleando hasta las 9 de la noche, llegamos a un lugar llamado Sampues, llegamos a una bomba, no teníamos donde pasar la noche y en eso salen unas mujeres y nos preguntan que de donde veníamos y a donde íbamos, le dijimos que éramos venezolanos y le echamos el cuento, pues resulta que eran venezolanas también y trabajaban como damas de compañía en el hotel que estaba al lado de la bomba, al frente había un estacionamiento donde los gondoleros pasaban la noche y los que querían iban y echaban su polvito.

Nos pusimos hablar con ellas y nos cuadran un lugar donde pasar la noche y nos dieron un buen plato de comida, además nos dieron para que nos bañáramos. El baño nos cayó de maravilla, nos relajamos y nos acostamos a dormir.

El día 3 salimos a las 3 am también, para aprovechar la madrugada, pero como cosa rara, no fue así. El pana que venía manejando la bicicleta con el carrito se volteo JAJA.

Así que mientras acomodábamos todo nuevamente, amaneció y tuvimos que seguir con el sol de la mañana. Ese día estuvimos andando hasta las 7 de la noche, llegamos a una finca donde tenía un restaurant abandonado en las afueras de la entrada y el encargado nos dio permiso de pasar la noche ahí, no seguimos pedaleando mas porque como cosa rara a mí siempre me tiene que pasar algo y llegando a ese lugar, en una subida, se me partió el volante de la bicicleta.

Bueno, esa noche comimos pan con malta y el encargado nos llevo unos mangos verdes de postre, y a comer con sal, estaban buenos jaja.

El día 4 nos levantamos a las 4 am, y seguimos, no había pasado mucho de haber salido, cuando en una bajada la bicicleta del pana que llevaba el carrito se espicho.

El sol estaba arrecho, duramos 2 horas arreglando la bicicleta, se hicieron los 9 y el resto del camino era pura subida HP, pero en eso…

Paso un camión y nos dieron la cola, Al fiiiiiiiiin!!!!, nos adelantaron un buen pedazo, llegamos a un pueblo que estaba más adelante (no recuerdo el nombre) y aproveche y soldé el volante de la bicicleta. (Cabe resaltar que tuve que ponerle un pedazo de tuvo en la parte donde se rompió para poder manejar mientras la acomodaba.

Así quedo, como si nada le hubiera pasado. Ese día duramos pedaleando hasta las 9pm, y eso porque se volvió a espichar la bicicleta del pana xd, esa noche dormimos en el piso de una cauchera.

El día 5 nos levantamos a las 5 am, el pana arreglo el espiche y seguimos avanzando. Aquí viene lo bueno, Nos metimos de nuevo al bosque, eran las 7 de la noche y de repente mi bicicleta empezó a sonar, el rin estaba doblado y la cadena se me salía a cada rato, todo estaba oscuro, no había donde parar y se estaba poniendo tiempo de lluvia, salimos a campo abierto y vimos una parada de buses, decidimos pararnos bajo el techo y así tratar de encontrar un lugar cerca de allí  para poder descansar, ya estábamos en una parte donde habían ranchitos, en ese momento que nos bajamos en la parada, empezó a llover, era una tormenta que estaba pasando, rayos, truenos, el agua FRIA, la brisa era tan fuerte que nos empujaba y empezaron a salir cosas volando, nos tuvimos que lanzar al piso porque venían ramas volando del campo, los arboles se doblaron, algunas ramas se reventaron, algunas casas se quedaron sin techo, en eso llegan unos motorizados a guardarse con nosotros mientras escampaba y nos regalaron 20 mil pesos, a pesar de la tormenta nos fue bien jaja.

Escampo, estábamos empapados, los bolsos mojados, caminamos un poco y más adelante encontramos una choza con iluminación y un buen techo donde pasar la noche, nos cambiamos, prendimos una fogata, guindamos nuestras hamacas y a dormir.

Al día siguiente nos levantamos a las 5am, era el día 6, revisamos los bolsos, todo se nos había mojado, tuve que botar más ropa, ya que me hacía mucho peso con el agua que habían absorbido.

Ya cuando estábamos listos para salir a la carretera y seguir pedaleando, sucedió lo menos imaginable en esos casos… TEMBLO! JAJAJA nwbna, nos quedamos tipo el indio de la película “Una aventura extraordinaria” cuando está en la lancha con el tigre y le grita a Dios “QUE MAS QUIERES DE MI”, bueno así nos quedamos, mano tembló duro weon, el epicentro fue cerca, todo se movió, nosotros nos tuvimos que agarrar porque nos íbamos a caer, fue una locura, ¡NOS PASABA DE TODO! bueno, después que paso todo, seguimos andando jaja..

Ese día, llegamos a un pueblito llamado “el burro”, encontramos una llantería abierta y fuimos a reparar las bicicletas, yo repare el rin doblado de la bicicleta, los muchachos le hicieron mantenimiento a las bicis y el señor que las arreglo no nos cobro, resulta que el había sido migrante aquí en Venezuela y se había devuelto a Colombia hace unos 3 años.

Aproveche y les pedí el baño en  prestado, tenia 4 días sin cagar jajaja ya que mi culito es pretensioso y no podía hacer nada en el monte. Ya cuando nos íbamos escuchamos que la esposa del señor le decía a la mamá que ya no tenían comida, mano, en eso sacamos un arroz y una harina y se la dimos, la señora rompió en llanto, nos agradeció mucho, eso me conmovió…

En lo que iba de viaje solo nos habían ayudado la gente que menos tenian, la gente más humilde era la que nos tendía la mano, la gente con plata nos ignoraban y nos veían feo. Nos despedimos y seguimos nuestro camino.

Llegamos a agua chica a las 8 de la noche, llegamos a esta bomba donde casi nos come esa pequeña pitbull y donde el encargado resulto ser un maracucho jaja, nos dio permiso de pasar la noche allí  y descansar.

Al día 8 nos despertamos a las 4 am, pero como cosa rara, saliendo se nos espicho una bicicleta jajaja  nwbna, la maldición de las bicis pues, nos regresamos a la bomba y la reparamos, terminando saliendo a las 7 am. Llegamos a Ocaña, donde el camino ya se volvía pura montaña, Cúcuta estaba cerca ya.

Se hicieron las 8 y llegamos a un pueblito llamado la Hermita que está empezando la montaña, decidimos pasar la noche en una plaza. Pero, el frio era tan arrecho que me estaba dando hipotermia, no sentía las manos ni los pies, me dolía los oídos, todo el cuerpo temblaba así que un pana me tuvo que abrazar toda la noche para poder darme calor y dormir y ya se imaginaran el chalequeo que me montaron después jaja

Nos despertamos a las 4 am, fue la noche más larga para mí, el frio no lo aguantaba, así como aprecian en la foto. Empezamos a subir, el frio fue pasando, pero el camino era cada vez más difícil, era subida y más subida, montaña y más montaña. La neblina se logra apreciar un poco, eran las 8am  apenas.

Eso era lo único que se veía en el camino. Además que nos llovió a mitad de montaña, nos mojamos, el frio se puso violento de nuevo, eran las 7 de la noche, aun estábamos subiendo, no encontrábamos donde pasar la noche, hasta que llegamos a un lugar donde los camioneros se paran a comer y había una posada, fuimos a hablar con el gerente a ver en cuanto nos dejaba una habitación, teníamos apenas 30 mil pesos, y adivinen, era venezolano, el loco nos dijo que podíamos pasar la noche allí  sin pagar, nos dio una habitación con tres camas y además nos dio chocolate caliente y pan, nos duchamos con agua caliente y caímos como piedra, fue la mejor noche de todas

Llego el día 10, ahora nos tocaba era la bajada, estábamos descansados y relajados gracias a esa buena noche, empezamos a bajar. Las bajadas eran tan arrechas que yo bajaba con el freno pisado y aun así la bici seguía yendo rápido y me tocaba frenar con el pie, las cholas se me desgastaron, además de eso me caí JAJAJA la rueda de adelante choco una parte de la carretera que estaba desnivelada y por el peso de los bolsos que llevaba en el volante, la bicicleta se me fue hacia adelante y me caí jaja, me doble la mano (Aun me duele) y me lastime la cintura, como cosa rara a mi pasándome vainas.

Duramos casi todo el día bajando, llegamos a un pueblito que no recuerdo el nombre, eran las 8 pm. Nos quedamos en una plaza y como era de esperarse la gente nos mando al ejército que custodiaba el pueblo, nos requisaron, hablaron con nosotros y nos regalaron una coca cola, jaja, tipo relax. Llego el día 11, nos levantamos a las 4am, solo teníamos que bajar un poco más para salir de la montaña y poder llegar a Cúcuta, la emoción era arrecha.

3 días después, AL FIN PUDIMOS SALIR DE LA MONTALÑA  ya Cúcuta estaba a la vuelta de la esquina. Apenas salimos a la carretera eso fue acelerando más y mas, ya no había dolores ni nada jajaj.

Llegamos a Cúcuta a las 3 de la tarde, fuimos al mercado y seguimos a la frontera, pensábamos que íbamos a pasar esa noche, pero no. La frontera estaba cerrada xd, nos dijeron que la abrirían al día siguiente en la mañana, así que nos toco pasar la noche cerca de ahí, pero no nos importaba, estábamos ya a un cruce de Venezuela.

Amaneció, nos fuimos rápido a la frontera, eran las 6 y aun no habían abierto, estábamos tan desesperados por llegar que tuvimos que pasar por la trocha, no teníamos como pagarle a los trocheros  así que no nos importo y le dimos las 4 bicicletas.

PERO AL FIIIIIIN PUDIMOS LLEGAR A SAN ANTONIO ¡ESTABAMOS EN VENEZUELAAAAA! Pero aun teníamos que pasar por unas pruebas del covid-19  para poder ser trasladados a los refugios.

Nos hicieron las pruebas y NEGATIVO! 0 CORONAVAIRUS! JAJA así que dele pa´ dentro mi loco jajaja (Ignoren el sucio de la uña, coño, es entendible después de todo)

Lo primero que hice al entrar al terminal fue… JAJA lo extrañaba.

Corrimos con suerte que al día siguiente llegaron los buses que nos llevarían a un refugio allí cerca, donde estaríamos por 4 días, antes de ser trasladados hasta Maracay.

La comida no nos llenaba, y como en el grupo donde había quedado había una señora con cocina eléctrica y yo no me iba a morir de hambre, y como soy mas salió que las viejas de mi barrio, le dije que si nos podía prestar la cocina  para hacer unas arepitas y vaina y así comer todos jjajaja. Duramos 4 días. Nos hicieron de nuevo las pruebas y negativo todo el mundo, así que ¡DELE PA MARACAY MI LOCO!

Sentí una emoción inmensa al ir pasando por aquí, todo el cuerpo se me erizo, estaba emocionado, ya estaba en mi ciudad, en mi hermosa Maracay. Aquí nos llevaron a otro refugio donde estaríamos por 14 días, el día lunes, después del día de las madres, nos volvieron hacer la prueba y todo negativo, ASI QUE DELE PA LA CASA MI LOCO! JAJA

Así  fue como después de 2 años fuera de Venezuela, después de 12 días viajando en bicicleta, y 19 días en refugios, volví a sentir el abrazo de mi Mami, volví a estar en mi casa, volví a estar de nuevo con mi familia”.

Conmovedor relato, sin duda este joven es un guerrero y con su historia motivara a otros a seguir  adelante.

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