El 8 de mayo falleció un bebé de un año y 8 meses en el Hospital Pediátrico Agustín Zubillaga, ubicado en Barquisimeto, estado Lara.
El niño, junto a su padre y otras personas se encontraban en un albergue en el estado Apure, ya que estaban en cuarentena por el coronavirus porque habían regresado de Colombia. Allí ye tenían 8 días aislados, luego los trasladaron a Barquisimeto para continuar con las medidas sanitarias a fin de cumplir con el confinamiento.
José Pastor Ortiz, padre del bebé, aseguró que llegaron al estado Lara el 8 de mayo aproximadamente a las 2 de la tarde a una Villa Bolivariana. En el lugar les ofrecieron unas arepas que supuestamente estaban rellenas con mortadela.
Ortiz narra que los llevaron a una habitación, a él junto a su familia, esposa e hijos y otras personas. En total eran 11 en el lugar.
Le dieron también arepa a el bebé, y los padres no se opusieron, sino que vieron como se la comía toda.
La historia del bebé que falleció por comer una arepa con mortadela
Cuando todos decidieron ir a dormir, eran aproximadamente las 3 de la mañana, y una de las hijas de Ortiz comenzó a vomitar. Seguidamente lo hizo su hijo y así comenzaron a vomitar todos en la habitación, tanto adultos como niños. Minutos más tarde, todos tenían diarrea. Contó José. al diario La Prensa.
El padre de bebé aseguró que pidió ayuda durante 3 horas, pero los encargados del lugar no le prestaron atención. A las 10 de la mañana les dieron el desayuno, la doctora de guardia les dijo que no había medicamentos para la diarreas, aconsejando que les hicieran un suero a los niños.
Al medio día, el bebé de un año y ocho meses se estaba debilitando. La familia se comenzó a preocupar y buscaron la manera de ser atendidos pero no lo lograron.
A las 3 p.m apareció la doctora para ver como seguía el niño y lo envió a la enfermería de la villa, donde no tenían yelco para niños, y usaron uno de adultos para colocarle el tratamiento, pero resulta que el tratamiento nunca bajó y le dañaron la vena al bebé.
Ordenaron el traslado del niño al hospital pediatrico a las 5 de la tarde, esperaron por un taxi porque no habían ambulancias.
Al llegar al hospital el bebé estaba grave, cuando los médicos decidieron intubarlo, le dio un paro respiratorio y murió.
La doctora del pediatrico le dijo a Ortiz, que si fuesen llegado 20 minutos antes, habría podido salvarle la vida al bebé.