En la historia de la humanidad se han visto muchos eventos trágicos. Entre sucesos, intentos fallidos y otros, se pueden clasificar como asesinatos de presidentes, accidentes de transbordadores espaciales y aeronaves, desastres naturales como terremotos, maremotos o tsunami y huracanes.
Aunque cada uno de estos eventos ha derramado muchas lágrimas y otras han dejado sin palabras a muchos, ninguno de ellos se ha podido catalogar en una escala tan trágica como lo fue el ataque más brutal en la historia de la humanidad, la bomba atómica
El ataque más brutal en la historia de la humanidad
Hace 75 años, en 1945 Estados Unidos lanzó no una, sino dos bombas atómicas sobre Japón, la primera de estas el 6 de agosto en Hiroshima, la Little boy. La primera devastación dejó aproximadamente un saldo de 80 mil muertos. La segunda, llamada Fat man se lanzó en Nagasaki aniquilando al instante otras 40 mil personas.
Las bombas atómicas funcionaron de diferentes formas, pero sus consecuencias fueros similares y catastróficas. Little boy lanzada a las 8:15 am, tenía un mecanismo de pistola en la cual se usó Uranio 235 para causar lo que se llama fisión. Aunque esta bomba atómica tenía 64 kg de Uranio, se calcula que sólo poco más del 1% logró fisionarse, causando una explosión con la fuerza equivalente a 15 mil toneladas de TNT. La ola de calor que generó esta primera explosión fue de unos 4.000 °C en su radio de alcance de 4,5 km.
Fat man por su parte fue lanzada a las 11:02 am y trabajó con una carga de Plutonio 239 y su mecanismo fue el de implosión. Con 6 kg de plutonio se calcula que sólo 1 kg de este causó la fisión lo cual fue suficiente para liberar una energía equivalente a 21.000 toneladas de TNT. Aunque esta segunda explosión fue más poderosa, dejó menos fallecidos ya que la zona montañosa ayudó a que no se esparcieran más los efectos de ésta.
Un poco de historia
Muchos hasta la fecha se preguntan ¿Por qué un ataque tan devastador sobre ciudadanos inocentes? Y aunque no se justifica la causa, Los gobernantes estadounidenses consiguieron una razón de peso para llevar a cabo tal atrocidad.
En una mañana del 7 de diciembre de 1941, a las 7:48 am, la imperial Japón ejecutó un ataque sobre Pearl Harbor (Puerto de Perlas en español). Este ataque, se ensañó sobre la base naval ubicada en Hawái. Sorprendidos fueron los Estados Unidos cuando llegó un grupo de 353 aviones entre bombarderos, y cazas de combate japoneses acabando con todo a su paso, militares, enfermeras y todo el personal que se encontraba en ese momento en aquella base.
En esa triste mañana para Estados Unidos, 2403 personas murieron y otros 1178 resultaron heridos, aparte de las pérdidas materiales entre las cuales se incluyen daños a los 8 acorazados, 4 hundidos (2 de ellos reflotados para integrarse nuevamente a servicio años más tarde), además causó daño a tres cruceros, tres destructores, un buque escuela y un minador; esto sólo para reseñar una pequeña parte de lo que sufrieron.
Lo sucedido dejó perplejos a los Estados Unidos, quienes decidieron preparar a partir de aquel día su venganza. Desde ese entonces se planificó el ataque más brutal en la historia de la humanidad.
Consecuencias del ataque
Por años seguidos de las bombas, los sobrevivientes sufrieron los efectos colaterales de esta tragedia. Muchos desarrollaron cataratas, otros tumores malignos, cáncer de tiroides y mamas, leucemia entre otros. Todo esto por ser expuestos a las altas cantidades de radiación que generaron las bombas, esto sin comentar sobre la salud mental de los habitantes. Como si fuera poco, las ciudades quedaron reducidas a escombros y ruinas.
Declaraciones de los sobrevientes
Shinji Mikamo, sobreviviente la bomba atómica de Hiroshima declaró “De repente me enfrenté a una gigantesca bola de fuego… Luego vino un ruido ensordecedor. Era el sonido del universo explotando”. “Sentí un dolor punzante que se extendió por todo mi cuerpo. Fue como si un balde de agua hirviendo cayera sobre mí y me restregara la piel”.
Mientras tanto Sumiteru Taniguchi, sobreviviente de Nagasaki contó “El lugar se convirtió en un mar de fuego. Era el infierno. Cuerpos quemados, voces pidiendo ayuda desde edificios derrumbados, personas a quienes se le caían las entrañas…”. Agregó también “Era tanto el dolor que sentía cuando me curaban, cuando extraían las gasas una por una, que muchas veces quedaba al borde de la inconsciencia”.
Shuntaro Hida, otro sobreviviente de Hiroshima: “Traté unos 6.000 pacientes, quizás 10.000. Después de eso no quise continuar mi carrera como doctor. Todas las personas que vi murieron, una tras otra. No hubo nadie a quien pudiera salvar” lamentó.
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