El actor venezolano Édgar Ramírez, reconocido a nivel internacional gracias a su gran talento que lo ha impulsado a posicionarse en la difícil industria cinematográfica de Hollywood logrando gran éxito en el exterior, siendo varias veces nominado a los premios Globos de Oro.
Édgar Ramírez reside en Los Ángeles, California, desde hace algunos años, pero no deja de dolerle su patria, le frustra la incapacidad colectiva de objetivizar la realidad, la falta de empatía, la carencia de ideas, la injusticia.

La falta de libertades y el éxodo de millones de personas que todo ello ha generado. “Hay un dolor terrible, un dolor insuperable, es indescriptible lo que significa el destierro. El exilio es el peor castigo, es una cosa que es muy difícil de superar”. Su generación, agrega, estará marcada para siempre por eso.
«Ese terreno estéril es perfecto para la llegada y proliferación de las figuras mesiánicas sin importar que sean de derecha o de izquierda. Donald Trump no tiene ideología, es uno de esos personajes que viene a hacer disrupción. Es una persona que viene a utilizar la democracia para desmantelar la democracia, lo mismo que los venezolanos con el expresidente Hugo Chávez». afirma
«Trump lo que ha hecho es utilizar desde hace año y medio el caso venezolano como un arma electoral para garantizar los votos de la comunidad en Florida« expresó
Ramírez reiteró que en Venezuela hay una dictadura, pues es imposible hacer equivalencias entre la fuerza de la oposición y de la protesta ciudadana versus un Estado represor que a su juicio mata, allana, persigue, mete preso, reprime y tortura.
Afirmó que pese a la distancia, todos los días sueña con que Venezuela recupere su libertad y democracia.
«El chavismo permitió que Venezuela se volviera un lugar en el que otros más grandes, las potencias, pulsen sus fuerzas. Aquí hay un mano a mano de poder. Pero, obviamente, quienes amamos el país siempre soñamos con recuperar nuestra libertad», agregó.
Como todo humanista, siente gran fascinación por el entendimiento de las expresiones del ser pensante, de la realización y la libertad. “Lo contrario a la libertad es la petulancia, es la pretensión. Es creer que yo soy más poderoso que tú y que tengo el control total sobre tu vida y tu destino. La opresión de la libertad es el acto de mayor soberbia que alguien puede cometer”.
Es lógico, casi natural, por tanto, que haya destinado una de sus facetas a ser portavoz de causas sociales. Así, se ha desempeñado como embajador de buena voluntad de Unicef.

