Reclusos del centro penitenciario en Carabobo se comieron la rottweiler del exdirector

Un grupo de reclusos del Centro de Formación para el Hombre Nuevo El Libertador, en Carabobo, conocida como la «Miníma de Tocuyito», fueron castigados porque presuntamente se comieron al perro y mascota del exdirector del penal, así lo denunciaron familiares de los privados de libertad.

La mascota era una perra rottweiler, a la que llamaban “la niña” o “princesa”.

Los familiares denunciaron que el hecho se suscitó debido al hambre que están pasando los prisioneros; aunque no justifican haber acabado con la vida de la mascota.

Ellos cuentan le llevan alimentos a sus familiares para que coman algo mejor, pero los custodios; echan para atrás hasta más de la mitad la comida que con esfuerzo logran comprar, reseñó Una Ventana a la Libertad de Carabobo.

“Aquí los que reciben la comida se quedan con una parte. No entregan los paquetes completos. Cuando toca visita y hablamos con nuestro familiar, nos enteramos que les faltó algo. Las catalinas o tortas no las entregan completas, siempre se agarran tres o cinco”; dijo un hombre de la tercera edad que tiene a su hijo.

“Uno hace el sacrificio de donde uno no tiene ya que todo es muy costoso para uno llevarles sus cosas a ello; para que vengan estos uniformados a tomar algo que es ajeno. Agarrar lo que no es tuyo es un delito”, agregó una mujer.

Los familiares presumen que las personas que revisan las comidas agarran una parte porque piensan que mantenerlos desnutridos; es una estrategia para que los privados de libertad no protesten al no tener fuerza para hacerlo.

“Lo digo porque me ha pasado. A mi hijo le dejaron el envase casi vacío. Le robaron un pan andino de dos que le había llevado. Las catalinas que vienen 10 en el paquete le dejaron cinco. Juegan con el hambre de esos muchachos. Que Dios los reprenda porque son perversos, inhumanos y sin corazón”, expresó otra mujer.

Aseguró, que según orden de la nueva ministra; a los privados de libertad solo se les puede dar diario una comida y un pan.

Sin embargo, están de manos atadas. Temen que al reclamar por este tipo de situaciones “la paguen” con su familiar.

Manifestaron que sienten temor por lo ocurrido y que los funcionarios de seguridad, en venganza, “les hayan dado una pela».

«La gente del penal sabe que lo que tienen es hambre y encima los castigan inhumanamente. Claro, está mal lo que hicieron con ese animal, pero el hambre desespera; más si tienen tiempo sin comer una comida completa. Ahora ni les darán la aguada de arroz que le reparten a todos”, agregó otro de los familiares.

 

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