En Bolivia se desató un mercado de venta ilegal de plasma, luego de que el ministerio de salud autorizara a usar el plasma hiperinmune en pacientes contaminados con covid-19.
Las únicas personas que pueden donar el fluido, son aquellas que vencieron el virus y luego den negativo en 2 pruebas.
Pese al fuerte confinamiento al que se ha sometido Bolivia, cuenta con 33.000 casos positivos de coronavirus. Además se han registrado 1.123 decesos en todo el país. Bolivia cuenta actualmente con más de 11 millones de habitantes.
El plasma es un material que se extrae de la sangre y en el proceso se eliminan los glóbulos rojos y blancos, quedando solo un líquido transparente. El suministro de plasma sigue siendo inferior a la cifra de personas que han sido infectadas por el coronavirus.
Este líquido extraído de la sangre, se puede inyectar únicamente si hay compatibilidad sanguínea entre el paciente y el donante.
Las personas con el tipo de sangre AB+ y AB- son las que presentan mayor dificultad a la hora de encontrar un donante.
Venta de plasma de manera ilegal en Bolivia

La venta del líquido ha tenido mas impulso debido a la ley de la oferta y la demanda. Muchas personas optan por vender el plasma en lugar de donarlo por voluntad propia.
El costo del fluido supera los 3.000 dólares, cifra que se sitúa por encima del salario mínimo de los Bolivianos, el cual equivale a 304 dólares mensual.
La ley de medicina transfusional prohibió la venta de sangre y sus derivados. Sin embargo, la cámara de representantes aprobó un texto donde se fomenta la venta de plasma por parte de los pacientes que superaron el covid-19.
Dicho texto fue aprobado el miércoles, pero depende de las votaciones del congreso, en el se establece lo siguiente: todas las transfusiones de sangre están exentas de remuneración tanto para los profesionales y/o técnicos a nivel institucional público, como para los donantes».
Es importante resaltar que por cada donación, se ayuda al tratamiendo de 2 a 4 personas.
La ley pide que se cree un registro nacional de las personas que hayan superado el coronavirus, de tal manera que se lleve una base de datos actualizada para así poder ayudar a las personas en situaciones más críticas.

