Desgarrador: Familias venezolanas que intentan regresar al país duermen en las calles de Colombia

En medio de la emergencia por el coronavirus miles de familias venezolanas han tenido que emprender camino rumbo a Venezuela cargados de maletas, colchonetas y mucha tristeza pues tuvieron que abandonar el país por no tener como trabajar para pagar el alquiler ni como comer.

Han caminado días tras días bajo el sol inclemente, la lluvia y el frio, aguantando sed y hambre, subsistiendo tan solo con lo que cargan y algunos por  las personas generosas que se consiguen por los pueblos por donde pasan.

Desde hace unos días,  líderes de esta población de caminantes comenzaron a organizarse en un área comercial, junto a una estación de gasolina, para poder dormir y descansar  armaron un campamento con palos, plásticos, varillas, lazos y cartones.

Angelo Herrera, líder de esta comunidad, le contó a la Voz de América que, en principio, eran 40 personas que decidieron parar de caminar.

Ya que  varios de los venezolanos estaban en muy malas condiciones, incluso algunos fallecieron durante el camino que los conduce a la frontera con Venezuela, los niños pequeños, agrega Herrera, también fueron otra razón que los llevó a esperar en este lugar.

Dolorosamente entre ellos hay niños pequeños, mujeres embarazadas, personas de tercera edad y personas discapacitadas quienes piden tan solo ayuda para llegar a Cúcuta.

Venezuela: el único anhelo

Angelo, quien trabajaba como albañil en Bogotá,  contó: “queremos autobuses para llegar a Cúcuta, ese es el objetivo,  todas las personas que están aquí quieren regresar a sus casas, estar con su familia”.

“Venezuela, así la situación se complique, no tienen que pagar servicios públicos ni arriendo”. Solo deberán buscar alimento

Para Mary, que está embarazada de siete meses y duerme junto con otras 14 personas debajo de una carpa, el campamento ha sido una gran salvación para poder descansar y alimentarse, pero la idea de llegar a Venezuela es su gran anhelo.

Nelsy González,  madre de una familia de nueve personas, contó cómo son las noches durmiendo encima de cartones, la mujer dijo que “con dolor en todo el cuerpo, porque el piso va de bajada (…) amanecemos adoloridos y cuando llega la noche nosotros pensamos para dormir porque es mejor estar de pie”.

La situación es similar para Daniela Betancur, que en Bogotá se dedicaba a trabajar “de lo que fuera”. Llegó a este campamento, después de caminar siete horas, junto a su hijo de ocho años y su esposo.

“Mi decisión de regresarnos para Venezuela es por la situación que estamos viviendo por el COVID, que se está elevando mucho aquí en Colombia y por lo económico; estamos desempleados y ¿de qué vamos a vivir nosotros aquí? Para vivir mal aquí, preferimos vivir mal en Venezuela, que no tenemos que pagar luz, no tenemos que pagar arriendo, pues yo tengo mi casa propia. Preferible irnos”, explicó.

Que triste he inhumano lo que estan viviendo esas familias venezolanas fuera de su pais, Dios los ayude a llegar pronto a sus hogres

 

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