Con pinchos de ratón ahuyentan el hambre en Malaui

Los ratones en Malaui han pasado a ser un ingrediente esencial en la dieta de la población más pobre amenazada por el hambre. Malaui es considerado uno de los países más desfavorecidos del planeta cerca de 18 millones de habitantes sobrevive bajo el umbral de la pobreza.

Desde hace unos meses las autoridades sanitarias recomiendan el consumo de ratón, una alternativa a la carne que se ha vuelto inaccesible. “Es una valiosa fuente de proteínas”, sostiene Sylvester Kathumba, nutricionista jefe del ministerio de Salud.

Y como la epidemia afecta en especial “a gente con baja resistencia inmunitaria, recomendamos una dieta rica”, aboga Francis Nthalika, a cargo de la alimentación en la unidad de salud del distrito de Balaka.

A lo largo de los 320 kilómetros de carretera que separan Blantyre y Lilongwe, las dos principales ciudades del país, decenas de vendedores proponen a los viajeros brochetas de carne de roedor. A medio camino, en el distrito de Ntcheu (centro), Bernard Simeon se ha convertido en uno de estos chefs informales.

“Cazamos al ratón para vivir. Lo utilizamos como complemento de nuestra dieta diaria y lo vendemos a los viajeros para conseguir ingresos”

Explica un agricultor. “Ya era difícil antes del coronavirus, ahora se ha vuelto mucho más difícil”.

Mientras, la crisis sanitaria y económica acrecentó la inseguridad alimentaria de numerosos malauíes, obligados a ingeniárselas para saciar el hambre.

 Asado en brochetas

“Normalmente, contamos con mi marido y su trabajo”, confiesa la esposa de Bernard Simeon, Yankho Chalera. “Pero cuando los tiempos son duros, contamos con los ratones pues ya no podemos permitirnos la carne”.

Asados en una brocheta y salados, los ratones se consumen tradicionalmente entre horas en los pueblos del centro del país.

“Cuando era niño, nos enseñaban a cazar ratones a partir de los tres años”, recuerda el exdiputado y músico de éxito Lucius Banda. “En el pueblo, esta actividad no es considerada como una obligación sino como un entretenimiento, tanto para niños como para niñas”.

La variedad más popular en la zona es gris, de cola corta, y conocida entre los amantes de la gastronomía con el nombre de “kapuku”.

“Sigo comiendo [ratones], más como recuerdo de mi infancia que otra cosa”, dice Luciius Banda.

¿Cuál es la comida más rara que te has comido?

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